miércoles, mayo 14, 2014

¿qué pasó con el Moreno?

Hace unas semanas, el que fue mi amigo de niñez se colgó (literalmente).Jorge Moreno, se llamaba. 

Caminábamos mucho, por no pagar pasajes, además de vivir en un ciudad pequeña (Tacna). Contaba el número de pasos que habían de un lugar a otro, según eso me decía: por aquí es más corto. 

Compatíamos aficiones como el ajedrez, y conocer gente.  Algo leimos respecto a que la gente que conoces será tu contacto.

¿Quién conoce más mujeres en 1 semana?-nos retamos-, y cada uno caminaba con su agenda, con una lista de nombres, e-mails y teléfonos de casa. El ganó. 

Cierto día, elegíamos a quién visitar, mitad para comprobar la veracidad del dato, mitad para sorprendernos con las historias y vivencias de cada ser. Juntas, citas, bailes, discusiones, etc.

Ingresamos a la U, él a Ing de Minas y yo a Cs.de la Educación, todo bien, hasta el día en que:
escribió en la pizarra de un salón "E...  lesbiana", pese a que le dije no lo haga. Cosa tonta, y me enojé, aunque pensando bien, no debía hacerlo. E, era la mujer que me gustaba, sólo gustaba. Nada más que eso. Se enojó también él. Hasta el ahora, en que "está muerto de fallecido".

"Ser o no ser", deciamos, pensábamos, suponiamos,  e imagino que mientras  pensaba en irse de este mundo pensaba en "dejar de ser", o seguir siendo lo que se es. 
¡qué conflicto emocional!

"Quisiera morirme" -dicen.
"me voy a matarme" -pronuncian.
 y yo, alguna vez, por breves momentos lo pensé, como jugando.

Nos quedamos dormidos, despertamos  y  "lo pensado  minutos, horas antes"  parece un sueño. Y lo que vamos viviendo, parece otro sueño que recordaremos en un futuro que quizá exista.



4 comentarios:

Lorelay dijo...

Y te sigo leyendo, cuántas veces esas palabras han cruzado nuestra mente... Alguna vez también lo pensé y me asusté...

buyinski dijo...

Hola Master, creo que lo había leído pero por alguna razón no había dejado comentario (o no me lo aprobaste!).

Todos lo pensamos en algún momento -lo de la muerte- en distinto tono y ánimo, así como otras interrogantes que generalmente se atribuyen a la volatilidad de la adolescencia, la que por ciento cada vez le quita más años a la niñez.

La partida aunque sea de un conocido o un amigo que vemos hace demasiado siempre nos toca, y como suele pasar nos quedamos con un episodio puntual que nos hace recordar. Es interesante el tono que cada uno le da a esa rememoranza y como nos quedamos con esa imagen del fallecido.

Abrazo man y como siempre el llamado a que retomes esto, volveremos a empinarnos sobre las miles de visitas jaja

b.

Lolle dijo...

Ahora que leo tu entrada pienso en el vacío que deja una persona que se va. Es como la pieza de un rompecabezad que se perdió y la figura que tienes ya no es la misma.

Carla Parra Aldunate dijo...

Creí encontraría una entrada de este año...ilusa!! Un abrazo desde La Serena. Acá estoy :)