-Te has puesto roja, súper alegre y coqueta; te ves linda
-estás hablando más de la cuenta. Será el vino?
-las copas están haciendo efecto, y pensar que no bebo
- ¿no?, ¿cómo empezaste a beber?

La vez primera, tendría 13, cuando mi familia toda se fue a la playa. Tomé una botella de vino y mirando la tv, comencé a consumir el dulce vino. No lo sentía fuerte, al contrario, le hallé gusto, sintiendo cosquillas en la frente, y en los labios. No había con quien hablar, y cantaba. Me dieron ganas de ir al baño, me moje la cara, y de regreso, comencé a tambalearme. Sin duda estaba mareado... y así, lleno de risa caminé a mi cama, me tapé y dormí.
Al menos así entedía esa efusividad, esa ganas de entregar más de lo que se puede dar. En el fondo me agrado esa sensación, pero...
“ Si supiéramos saborear el vino, el pan, una amistad,
sabríamos asimismo saborear cada instante de nuestra vida
Jean Trémolieres
Yo vivía condicionado por mis propias palabras. Solía decir a mis amigos : "borracho de mierda", y ellos: "ya te veremos así, ya te veremos marquito". Entonces, no bebía.
Era una arisco total para el licor en general, eso hasta los 19. Uno de mis familiares supo hablarme y llevarme la cultura etílica.
"no puedes decir siempre no, eres un ser social; quieras o no, debes aprender a consumirlo. En toda reunión social está. De estrato alto o bajo. Lo que debes hacer bien, es controlarte para no ser el asmereir en reuniones. Debes saber hasta donde puedes tomar; lo más importante del licor es que éste no debe volverse importante.", así que: ¡ salud!“
Es amargo y útil como el consejo del filósofo,
está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles.
Empuja al estúpido hacia las tinieblas
y guía al sabio hacia Dios.”
Avicena.
Comencé a decir sí a la reuniones juergueriles de la Universidad, eran casi todos los fines de semana. Una, dos, tres copas y bailaba mucho para no beber. Siempre veían como terminaban todos en estados críticos, eso llamaba mi curiosidad. ¿Cómo será?. Tenía curiosidad por poner a prueba mi fuerza de aguante respecto al licor. No perdía la razón, pero quería hacerlo.

24 años. Fiesta de grado de una ex. Se notaba una reunión muy organizada, con comida, música, invitados, palabras... y variado licor. Primero anduve rechazando los ¡salud!... una copa, dos, tres, y no quería más. Primera vez que hablaba con sus padres, hermanos y familia. En algún momento decidí que sí, que era el momento.
Miraba el reloj a cada rato, bailaba, bebía, bailaba, comía, salía a mirar estrellas, salía con ella, sin ella, bailaba, bebía, besaba... tenía confianza en no caer, en aguantar hasta el final. Contemplaba el entorno, cuerpos dormidos en los sillones, o arrastrados, rumbo a lugares de descanso preparados.
Eran las 5.30 am y sabía que en pocos minutos " calabaza, todos a su casa".
Quedaban 8 de los + de 50 que empezaron. Una ronda, bailaba y miraba la ronda, en círculo, y BORRE CINTA.
Me cargaban y me decían: "ya vamos a descansar, a descansar".
Para mis adentros pensaba:
1.- digo: estoy "sano", estoy "sano"; y sigo (como casi todos)
2.- me dejo llevar nomás... duermo y quedó bien
3.- qué hora será?
4.- Dónde estará ella?, con alguien? (por qué vendrán los celos en esos momentos)
Miré el reloj, 6.05. Opté por la 2da opción. Estuve 30 minutos fuera de mi estado conciente.
Siempre quise saber que hice, qué pasó. No me contaron. "Nada, te portaste bien" - me dijeron-.
Si se vuelve a dar, quisiera filmarme, quisiera verme. Quisiera saber de mi otro yo, cuando mi mente se cierra.
el segundo, a la alegría; el tercero, al placer;
el cuarto, a la insensatez”
Lucio Apuleyo.
- y ahora, cómo te sientes?
-mi mente está ligera, simple, sólo piensa en el momento actual, en que estoy contigo, y que nada importa.
-te digo algo, tengo cosquillas. Externas e internas.
- humm...
¡¡¡ Salud !!!