

James Joyce
Hace mucho que no salgo, muchas noches que lo único que deseo es llegar a casa y dormir.
Sueño con la vez que llegué a un cabaret. No quería entrar, no quería pero mis pasos disimuladamente avanzaban. Un cartel anunciado streep tesse a 3 dólares los 10 minutos.
No diré que no quería ingresar, aunque por compromiso a mi castidad decía “no, no quiero”. Mi amigo, rogándome: “No te van comer”. Ingresé.
Un ambiente rojizo, enrarecido, quizá imaginado. Mesas por todos lados, piernas y besos por doquier.
Una mujer nos guiaba hacía nuestro destino, previo pago en caja. Ella iba delante mostrando su “cara trasera”. Nos separó, y nos ubico a cada uno en una de las 16 casetas que parecían confesionarios, en círculo, rodeando el escenario en que se presentaba una bailarina “rechochita.”
Una mujer con poca ropa invadió mi caseta, me empieza hablar cariñosamente, gatunamente.
No vas a pedir nada?; no bebo. Te gusta la bailarina?; no, está gordita. Como te gustan?; flacas. Yo, te gusto?; un poco. Sabes de mujeres?; (silencio).
Tenía 18 y estaba temblando, me acababan de dar mis documentos de identidad. En la entrada lo había exhibido con orgullo. Y ella me preguntaba cuanto sabía de mujeres? Nada. Y menos de esa índole. Con todos los temores leídos. Infecciones, enfermedades y demás.
Toca - me dijo. Y mis manos en su cadera quedaron. No seas tímido-continuó. Yo en silencio. Traigo unas cervezas?-preguntó. No. Y se fue. Mientras seguía mirando las carnes de la bailarina.
Muchas eran las veces que realizaba cosas y acciones pensando que nunca más tendrían su oportunidad, lo sigo pensando en la actualidad.
La mujer volvió con una botella de Champagne, te lo envía tu amigo-dijo. Era posible. El era mayor que yo, por unos 10 años. De hecho me las debía. “Pensé que era su modo de dar gracias”.
“Entre jóvenes el licor y sexo, son modos de dar gracias”.
Cerraban y abrían mi ventanilla. En cuantas de las casetas se estarían viviendo las mismas situaciones?. Todos estarían como yo, o estarían encima de ellas?.
Se termina la botella y no quise más. Salimos, me senté en una mesa mientras esperaba a mi amigo. Pasan 20 min. Y aparece bien abrazado, tal y como si estuviera con su novia. Y hasta pide una mesa, y me llama. Viene otra mujer para mí. Cómo decirle “no quiero más”. Modos de ser feliz.
La cuenta, mozo... ¡¡¡
He ahí el detalle, supuestamente serían 6 cervezas a 4 dólares cada una, osea unos 24 dólares. Que no es nada. Pero la boleta decía 120 dólares.
-Por qué?
-Ustedes no consumieron cerveza, sino champagne.
-Pero... no nos alcanza. Cuenta de él y me involucraban. Al final tuve que pagar yo, obvio que después de una revisión exhaustiva, general por encontrarnos dinero. Feo.
Cabaret, es un “lugar de esparcimiento donde se bebe y se baila y en el que se ofrecen espectáculos de variedades, habitualmente de noche”, no debería estar inmerso en prostitución, pero por general, lo está. De ahí derivan su nimiedades llamadas Nigth Club, o Café con Piernas.
Por qué va un hombre a un cabaret?
(respuestas femeninas)
-cabaret? o prostíbulo? son lo mismo?
-por recreación
-porque son vulgares.
-por curiosidad -porque necesitan conversar con alguien que aunque les cobre, les escuche.
También existen de esas mujeres. De las que escuchan.
-por hacer la pata al amigo que no quiere ir solo.
-por mostrar erróneamente hombría.
La "Sra" ya no tiene el cuerpo de las “mi' hijitas ricas” de un café.. entonces pagan por ir a ver.
Entre amigos dicen "vamos a mirar unas minitas ricas?”; y nos acompañamos de un cafecito.
Tiempos modernos. También las mujeres tienen sus salidas, sus lugares en que ven “mi hijitos ricos”...
Por qué voy yo? Jajaja, no, yo no voy... ni gratis. Aunque no digo que de esta agua no beberé. Pero no quisiera.